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16/05/2021 | 6 minutos

Qué son y tipologías de finanzas sostenibles

Invertir en el planeta es posible, ¿quieres saber cómo?

Invertir en el planeta es posible, ¿quieres saber cómo?

El mundo está cambiando y, con él, la forma de pensar de muchos de nosotros. Nos lo cuestionamos todos y cada vez queremos saber más sobre cada aspecto de nuestra economía. Seguro que alguna vez te has preguntado: “¿A dónde va ese dinero que estoy destinando cada mes en mi plan de pensiones o de ahorro? Me gustaría saber qué son las finanzas sostenibles y ver si me interesan para destinar el dinero de mis planes a ellas”. Pues hoy te vamos a sacar de dudas. Así que, sigue leyendo. 

¿Qué son las finanzas sostenibles?

Las finanzas sostenibles son aquellas que se basan en criterios sociales y medioambientales a la hora de realizar inversiones a largo plazo. Este término, aunque parezca nuevo, se lleva usando desde hace años por parte de inversores y ahorradores cada vez más concienciados con el cuidado de nuestro planeta y de los que habitamos en él. 

A la hora de llevar a cabo operaciones financieras, cada vez son más los inversores que tienen en cuenta los factores de sostenibilidad, sociales y de buen gobierno que deben cumplir las compañías a las que van a destinar su dinero. Es lo que llamamos inversión sostenible. 

Las entidades financieras también comienzan a considerar factores de sostenibilidad, sociales y de buen gobierno en el análisis de las operaciones de financiación. La sostenibilidad, en su concepto más amplio, va a ser desde ya uno de los factores importantes que condicionen la concesión de una operación. La entidad financiará aquellas actividades que considere contribuyen al desarrollo de la empresa siendo respetuosa con su entorno, sus habitantes y sus empleados. Es lo que entendemos por financiación sostenible.

Una tendencia al alza.

A medida que van pasando los años, es cada vez mayor el número de inversores que solicitan que las empresas en las que van a invertir cumplan unos criterios específicos que aseguren el respeto por el medio ambiente y unas condiciones laborales dignas de sus trabajadores. Pero esta no es solo una tendencia de los inversores/consumidores, sino también de los organismos supranacionales/internacionales como la Unión Europea. 

En septiembre de 2015 más de 150 jefes de Estado y de Gobierno aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. La UE y Gobiernos de todo el mundo se comprometieron con el objetivo de lograr una economía y una sociedad más sostenibles, fijando los denominados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Gracias a este acuerdo nacieron los productos financieros sostenibles, que nos dan la oportunidad (a particulares y empresas) de formar parte de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por parte de las compañías, adoptando medidas respetuosas con el medio ambiente y la sostenibilidad. Y, por nuestra parte, pudiendo elegir productos de inversión que cumplan esos requisitos.

Productos financieros sostenibles.

Las finanzas sostenibles las conforman diferentes productos financieros que fomentan el desarrollo sostenible sin renunciar a la rentabilidad. 

Tipologías de Finanzas sostenibles:

  • Fondos de inversión que aplican criterios ASG: Son instrumentos de inversión y ahorro cuya política de inversión cumple con los criterios ASG (que hacen referencia a las cuestiones Ambientales, Sociales y de buen Gobierno).
  • Fondos de inversión solidarios: son instituciones de inversión colectiva que ceden una parte de la comisión de gestión a determinadas entidades benéficas o no gubernamentales. En algunos casos, son los propios clientes partícipes del fondo quienes pueden elegir el destino de las cantidades donadas.
  • Bonos verdes y sociales: son emisiones de deuda pública o privada, emitidos a medio y largo plazo para financiar proyectos respetuosos con el medio ambiente o de carácter social.

Llegados a este punto, es importante que diferenciemos entre “solidario” y “sostenible”, ya que estas características pueden ir de la mano, o no. 

Como hemos visto, un fondo puede ser sostenible en función de la finalidad de su inversión y además  puede ser solidario porque destina parte de los beneficios generados a ayudar a proyectos cuyos fines sean la protección medioambiental, la mejora de la calidad de vida, la integración de personas en riesgo de exclusión, el voluntariado y cooperación asistencial, el fomento de la investigación para la formación laboral y empresarial, el apoyo a la formación académica, profesional y de los valores cooperativos.

No todos los fondos sostenibles son solidarios, ni todos los fondos solidarios tienen porqué ser sostenibles.

¿Es rentable invertir en productos socialmente responsables?

Siempre se ha tenido la percepción de que la inversión sostenible y la rentabilidad nunca han ido de la mano y, si querías obtener beneficios por tu actividad económica, mejor buscaras otro tipo de productos. Pero lo cierto es que no es así, podemos obtener beneficios de nuestras inversiones en productos de este tipo. Y, para muestra, un botón.  

En los últimos años, los fondos que han seleccionado sus inversiones atendiendo a criterios de sostenibilidad han conseguido unos rendimientos mejores que los que no lo han hecho.

Además, se augura un crecimiento de las inversiones ASG, por lo que, las empresas que siguen estos criterios podrán captar una mayor inversión y, al hacerlo, podrán obtener más beneficios.

Por fin podemos elegir unas finanzas sostenibles e invertir según nuestros ideales. Así que, no te conformes solo con obtener rentabilidad en tus operaciones, hazlo invirtiendo en productos que respeten el planeta y a las personas que en él vivimos. 

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No todo el mundo tiene las mismas necesidades, y queremos que encuentres la solución que mejor se adapte a tu situación.