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27/05/2024 | 4 minutos

Cómo ahorrar

Claves para cruzar tus metas de ahorro con éxito

Claves para cruzar tus metas de ahorro con éxito

¿Cómo ahorrar? Si tú también te haces esa pregunta, empieza por definir cuáles son tus metas de ahorro. Si lo tienes claro, ya has dado el primer paso. Después tienes que calcular cuánto dinero necesitarás para alcanzar tus objetivos y en cuánto tiempo quieres tenerlo. Planifica y, si puedes, guarda automáticamente una parte de tus ingresos cada mes. Y no olvides tener un colchón para posibles imprevistos. 
 

Lo importante es dar el primer paso

Con el ahorro siempre estás a tiempo de empezar, aunque puedas tener la sensación de que vas tarde. Nada de eso, ahorrar es como plantar una semilla: lo importante es dar el primer paso y poco a poco verás cómo va creciendo. Visualizar esa meta para la que ahorras y ver que has sido capaz de iniciar el movimiento te ilusionará para dar los siguientes pasos. Empezar a ahorrar, aunque sea una cantidad pequeña mes a mes, hará que te sientas más confiado y más seguro.

Define tus objetivos

¿Sueñas con comprarte una segunda residencia? ¿Cambiarte a una casa mejor? ¿Asegurarte de que cuando dejes de trabajar tendrás la vida que sueñas? Escribir tus objetivos y definirlos te ayudará a tener una meta y cuantificarla.

Además de definirlos, lo importante es tenerlos en mente y no perderlos nunca de vista. Vendrán imprevistos a lo largo de tu vida: gastos que no esperabas, situaciones que en una vida de 30 o 40 años laborales pueden darse, como el desempleo, o momentos en los que ingreses menos y tengas que tirar de ahorros. Tener siempre en mente tus objetivos te ayudará a continuar con tu plan en la medida en la que puedas en cada momento vital. 

¿Necesitas ayuda? Puedes usar un simulador para diseñar tu plan de ahorro

Separa tu fondo de emergencia

Por un lado, establece tu fondo de emergencia. Ese dinero que tienes que tener ahorrado para hacer frente a los imprevistos y que, por lo tanto, necesitas que esté disponible. Para esta parte de tu ahorro debes buscar alternativas que te den liquidez (que puedas disponer de él cuando quieras) y que no esté invertida en productos con riesgo, para evitar que fluctúe mucho: es tu caja fuerte.

La otra parte de tu ahorro será para tu futuro: esos objetivos que te has marcado y que quieres alcanzar. En esta parte (y sería interesante que lo hicieses acompañado de un asesor) buscarás cierta rentabilidad para que ese colchón se construya no solo con tu esfuerzo mes a mes, sino apoyado en un producto que te genere rentabilidad.

Ahorra a principios de mes, no al final

La mayor parte de las veces ahorramos lo que nos sobra a final de mes, pero puedes cambiar este hábito. Se trata de priorizar en el momento en el que recibes tus ingresos (ya sea la nómina o el pago de un cliente si eres autónomo) y apartar una cantidad, la que puedas, a principios de mes y de forma automática. Si, además, destinas esa cantidad a productos de ahorro, estarás en la dirección correcta. Y, si no tienes claro por qué, lee el siguiente punto.

Haz aportaciones periódicas

Como en un maratón, el ahorro a largo plazo está pensado para que dosifiques tu esfuerzo y no tengas que pegarte un atracón para llegar a la meta. Si no conoces el método de las aportaciones periódicas, deberías al menos planteártelo por dos motivos: primero, porque te ayudará a tener esa disciplina de ahorrar una cantidad, por pequeña que sea, todos los meses. Dicen que hacen falta 21 días de constancia para generar un hábito y, si el del ahorro no lo tienes adquirido, hay productos que permiten esta fórmula en la que todos los meses aportas de forma automática la cantidad que definas.

Pero más importante que la cantidad es la constancia. Por poco que puedas ahorrar, lo importante es empezar, generar el hábito e ir acumulando un dinero que empiece a rodar generando rentabilidad. Recuerda que existen productos específicos para empezar a ahorrar, como una Cuenta Metas, en la que puedes configurar reglas, como un traspaso periódico, un porcentaje de tus ingresos o, incluso, destinando el redondeo de tus compras con tarjeta. 

El segundo motivo por el que hacer aportaciones periódicas es que, si lo inviertes, estás protegiendo tu ahorro de una forma sencilla. Al distribuir lo que aportas poco a poco y en diferentes meses, evitas invertir de golpe en un mal momento: ya sabes que las inversiones fluctúan, por lo que hacer aportaciones periódicas aplana las subidas y bajadas que puedan darse.

Elige los productos adecuados

Primero debes hacerte algunas preguntas: ¿Qué es lo más importante para ti, la rentabilidad de tus ahorros o la seguridad de que se mantengan? ¿Es relevante para ti tener ventajas fiscales? ¿Te gustaría que además de rentabilizar tus ahorros, los tuyos cuenten con protección en caso de que te pueda suceder algo? ¿Cómo de disponible necesitas tener una parte de tu ahorro?

Cuando respondas estas preguntas y alguna más podrás encontrar la horma de tu zapato. Y es que hay productos de ahorro para todas las necesidades y perfiles. Solo tienes que dar con el adecuado para ti. 

Por ejemplo, si para ti es importante saber que está siempre disponible tu dinero, los fondos de inversión pueden ser una opción. Por el contrario, si no te importa mantener ese ahorro a largo plazo a cambio de tener ventajas fiscales, puedes comenzar por echar un vistazo a los planes de pensiones (con los que puedes desgravar hasta 1.500 euros anuales si tienes un plan de pensiones individual). Si quieres también contar con cierta protección para los tuyos, entonces los seguros de ahorro pueden ser una buena elección. Estos cuentan con coberturas en caso de fallecimiento del titular, además de ser un producto centrado en generar un hábito de ahorro mensual mientras obtienes rentabilidad.

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